Las increíbles posibilidades del LaTeX

latex

Si buscáis LaTeX en Google encontraréis, junto a los previsibles enlaces sobre colchones y catálogos de sex-shops, muchas referencias al software que utilizo con mayor frecuencia, con perdón del sistema operativo y quizás del explorador de Internet.

Hace treinta años Donald Knuth, profesor de computación de la Universidad de Stanford, recibió las pruebas de uno de los volúmenes de su obra The Art of Computer Programming, una verdadera biblia de la programación en cuya redacción continúa inmerso hoy en día, y pensó que la edición era francamente cutre. Era todo lo que daban de sí las herramientas de proceso de textos de las que se disponía por entonces. En vez de resignarse, decidió hacer un paréntesis para aprender los arcanos de la tipografía y la composición y desarrollar un sistema que produjera resultados más dignos, especialmente para la elaboración de textos que incluyeran notación científica. El resultado, que bautizó como TeX, se convirtió rápidamente en un estándar, gracias a su apabullante calidad y al hecho de que Knuth puso el código, y las fuentes que desarrolló, a disposición de una comunidad de usuarios que ha crecido hasta incluir a buena parte de los matemáticos, físicos e informáticos del mundo. Uno de ellos, Leslie Lamport, programó una extensión llamada LaTeX que añadía muchas posibilidades nuevas al sistema, especialmente en la elaboración de documentos complejos.

Los usuarios de LaTeX, después de remontar una curva de aprendizaje que desgraciadamente es bastante empinada al principio, nos hemos convertido en fanáticos al ver lo que somos capaces de hacer usando este software. Odiamos el Word y todos sus primos what you see is what you get, esos monstruos inestables con los que te tienes que pelear para producir documentos de una calidad mediocre, aunque no contengan fórmulas. (Escribir una fórmula en Word es una tarea que no le encargaría a mi peor enemigo.)

Toda esta historia se cuenta en el número de Notices of the AMS de este mes. Feliz cumpleaños y ánimo con el volumen 4, Donald.