Señal y ruido

¿Os acordáis de aquel cuento de Borges en el que se describía una biblioteca que contenía todos los libros posibles? Vamos, que en algún estante está el Quijote, en otro estante remoto el Quijote con la palabra adarga escrita con hache, en otro un Quijote sin faltas de ortografía pero con una abducción extraterrestre hacia el final… Ese cuento se escribió décadas antes de la digitalización masiva de los contenidos, y si lo leéis ahora sustituyendo mentalmente la palabra “biblioteca” por “Internet” seguramente no podréis evitar un escalofrío.

Me acordé de este cuento el otro día, repasando el blog de Brian Hayes, en una entrada sobre esas páginas web que son versiones contrahechas de sitios auténticos. Seguramente os habréis tropezado con una de ellas en algún momento; el contenido es ininteligible pero parece claro que se han generado a partir de un texto recortado de Internet, sustituyendo muchas palabras por sinónimos sin tener el cuenta el contexto, o haciendo traducciones automáticas de ida y vuelta. Me pregunto qué porcentaje de blogs vivos en Blogger o en WordPress están realmente escritos por humanos, y si ese porcentaje está bajando poco a poco. Por ahora parece que la cosa no pasa de una curiosidad, pero puede estar cerca el día en el que el spam llene nuestra página de resultados de Google o (todavía peor) en que los algoritmos que generan estos contenidos falsos se perfeccionen hasta el punto de que sea difícil distinguir el legítimo. Como decía Borges, “Tú, que me lees, ¿estás seguro de entender mi lenguaje?”

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Las increíbles posibilidades del LaTeX

latex

Si buscáis LaTeX en Google encontraréis, junto a los previsibles enlaces sobre colchones y catálogos de sex-shops, muchas referencias al software que utilizo con mayor frecuencia, con perdón del sistema operativo y quizás del explorador de Internet.

Hace treinta años Donald Knuth, profesor de computación de la Universidad de Stanford, recibió las pruebas de uno de los volúmenes de su obra The Art of Computer Programming, una verdadera biblia de la programación en cuya redacción continúa inmerso hoy en día, y pensó que la edición era francamente cutre. Era todo lo que daban de sí las herramientas de proceso de textos de las que se disponía por entonces. En vez de resignarse, decidió hacer un paréntesis para aprender los arcanos de la tipografía y la composición y desarrollar un sistema que produjera resultados más dignos, especialmente para la elaboración de textos que incluyeran notación científica. El resultado, que bautizó como TeX, se convirtió rápidamente en un estándar, gracias a su apabullante calidad y al hecho de que Knuth puso el código, y las fuentes que desarrolló, a disposición de una comunidad de usuarios que ha crecido hasta incluir a buena parte de los matemáticos, físicos e informáticos del mundo. Uno de ellos, Leslie Lamport, programó una extensión llamada LaTeX que añadía muchas posibilidades nuevas al sistema, especialmente en la elaboración de documentos complejos.

Los usuarios de LaTeX, después de remontar una curva de aprendizaje que desgraciadamente es bastante empinada al principio, nos hemos convertido en fanáticos al ver lo que somos capaces de hacer usando este software. Odiamos el Word y todos sus primos what you see is what you get, esos monstruos inestables con los que te tienes que pelear para producir documentos de una calidad mediocre, aunque no contengan fórmulas. (Escribir una fórmula en Word es una tarea que no le encargaría a mi peor enemigo.)

Toda esta historia se cuenta en el número de Notices of the AMS de este mes. Feliz cumpleaños y ánimo con el volumen 4, Donald.

Mis 10 top-casts

En cualquier momento tengo metidos en el iPod bastantes más podcasts de los que podría escuchar, a menos que me secuestraran o sufriera una noche de insomnio. Es difícil hacer una lista de mis favoritos, pero voy a intentarlo. La mayor parte están en inglés, pero no os los recomiendo como una forma de practicar el idioma, sino como una de las mejores razones que conozco para aprenderlo.

A ver si os animáis a escoger los vuestros y los enlazáis aquí.

Global News
La actualidad internacional contada por la BBC, en dos programas diarios de media hora. ¿Como un telediario? Pues no. A las noticias se les dedica el tiempo que merecen, a las pseudonoticias no se les dedica tiempo en absoluto (si tienes el día lúdico, tendrás que buscar contenidos en otro sitio).

iCast
¿Tazzito es una sola persona? Harían falta al menos tres para montar la que ha montado este hombre desde Vigo. Este podcast de tecnología, centrado en los Mac pero con vocación de ayudar a todo el mundo, es uno de sus múltiples proyectos. Hay que ver lo que disfrutan él y sus amigos superusuarios hablando relajadamente de cacharros y de software, y nosotros escuchándolos.

Today’s Top Tune
Un gran sitio para descubrir nueva música. Cada día cuelgan una canción, que suele ser una novedad o una versión en directo. Todas valen la pena, y muchos favoritos (personales y colectivos) han asomado aquí la cabeza por primera vez.

Mark Kermode and Simon Mayo’s Film Reviews
Alguien con una vena histriónica, opiniones firmes y una tesis en ficción de terror es el crítico de cine con el que todos soñamos. Y Simon Mayo es el contrapunto perfecto. Los mejores 45 minutos de radio de la semana.

The Moth Podcast
Como dicen en las introducciones, esto va de gente contando sin notas historias verdaderas, divertidas y conmovedoras de sus propias vidas, grabadas en directo ante una amplia audiencia. A veces son escritores, a veces dueños de pizzerías, hay quien va a la anécdota y quien explica su biografía resumida, pero casi siempre es imposible no escucharlos hasta el final.

All Songs Considered
Todo un clásico de la National Public Radio. Lo poco que no sabe Bob Boilen sobre música lo aportan sus ilustres invitados. Sus selecciones periódicas de novedades son una apuesta segura, y en la página web del programa puedes montar listas de reproducción para escuchar en streaming las canciones que más te hayan gustado.

Sateli 3
Una hora diaria de funk, rock y la compañía del entrañable Charlie Faber, un tío tan majo y tan cercano que parece que lo tienes sentado al lado pinchando sus vinilos. Es una suerte que la misma temporada en que lo han exiliado a la una de la mañana, los de Radio 3 hayan puesto en marcha los podcasts para que podamos escucharlo cuando nos apetece. Que es a cualquier hora.

This American Life
El programa de Chicago Public Radio que ha ganado todos los premios del mundo. Cada episodio incluye varias historias sobre un determinado tema, normalmente (aunque no siempre) de interés humano o social, y muchas veces contadas en primera persona, o en forma de diálogo con los protagonistas. Algunos de los episodios son realmente conmovedores. Todos son interesantes.

WNYC’s Radio Lab
Sencillamente increíble. Estos dos monstruos de la comunicación y sus equipos editan las historias (de contenido más o menos científico) con una precisión de relojero y una creatividad inagotable. Me los descubrió el Hematocrítico y le estaré eternamente agradecido por ello.

World Book Club
La grande y sencilla idea del encuentro virtual con un escritor famoso, en el que lectores de todos los rincones del mundo envían sus preguntas vía internet, sms o buzón de voz, tendría que habérsele ocurrido ya a alguien por estos lares.

Going paperless

Estoy embarcado desde hace un par de años en la aventura de librarme de los documentos en papel. He descubierto que el sistema operativo de mi equipo es muchísimo mejor que yo buscando cosas. Ahora me pasa muy a menudo que el Spotlight me encuentra en dos o tres segundos ese artículo o esas notas cuya versión en papel yo localizaría (con suerte) sólo después de un buen rato abriendo y cerrando archivadores, revisando montones de papeles abandonados sobre la mesa y acumulando mucha mala uva en el proceso.

Así que el escáner del trabajo echa humo, la impresora está infrautilizada, y me dedico a teclear casi todo lo que se me pasa por la cabeza. En el proceso estoy perdiendo, supongo, eso que solemos llamar “mi letra”, la capacidad de escribir a mano de forma inteligible y personal. Y esa relación medio fetichista que yo tenía con los artículos de papelería. Y me da pena.

¿Pasaría Steve Jobs el test de Turing?

Cada vez que veo cómo alguien se comporta en una entrevista como si un generador automático le estuviera dictando las respuestas, me acuerdo de esta tira de Dilbert. Como podéis imaginar, me acuerdo muy a menudo. El anterior presidente del gobierno y el actual me han proporcionado muy buenos ratos en ese sentido, lo que no deja de ser preocupante si uno lo piensa bien.

Ese comportamiento puede deberse a la falta de luces o bien a la abundancia de temas sobre los que uno no debe pronunciarse bajo ningún concepto. O a las dos cosas, porque si uno es un poco listo consigue hablar un rato sin decir nada y quedar medianamente bien.

El martes le hicieron una entrevista en la tele a Steve Jobs, el presidente de Apple, con motivo de ese hito en la historia de la tecnología consistente en que los iPods nanos dejan de ser apaisados y vienen en más colores (yo hago que me río, pero bien que vi la presentación enterita…). A mí ya me caía mejor Bill Gates, pero desde que vi esta entrevista este hombre ha pasado directamente a darme miedo. Creo que los rumores sobre su muerte no eran infundados en absoluto y los de Apple, temiendo que la empresa se vaya a pique si la noticia se difunde, lo han sustituido por un cyborg (de ahí que parezca que está más en forma que en la última keynote). Dijo más o menos lo mismo que en la presentación, pero estaba más incómodo por la cercanía de un ser humano con el que tenía que interaccionar. Esa mirada fija, esa solemnidad mientras enseña el nuevo cacharrito a la cámara, esa sonrisa que sólo afecta a la mitad inferior de la cara, ese no pronunciarse ni siquiera sobre el anuncio de Seinfeld para Microsoft, pero sobre todo, esas respuestas vacías de contenido… “Nuestro trabajo es hacer un buen trabajo, y somos muy buenos en eso”. Aaarggghhh!

Podcasting in A Coruña

Recuerdo el día en que mi cuñado me preguntó si me había enterado de que se iba a jugar un Barça-Madrid y le contesté “claro, por la BBC“. Me dedicó una mirada parecida a la de Elliott cuando descubre a E. T. escondido en el bosque. (Más bien a la de Ripley cuando ve salir el Alien de la tripa de Kane.)

La gente ya conoce mi desinterés por el fútbol. Lo que sigue sorprendiendo es que uno pueda llegar a ser tan pedante como para escuchar las noticias en la BBC. Y yo digo: cuando haya un podcast decente de noticias en español, seré el primero en suscribirme. No me refiero a carruseles informativos del tipo Hora 25 o La Linterna. Ni a las noticias de las dos de la tarde (que por cierto, de todas formas no se pueden descargar, vete a saber por qué). Me refiero a algo tan sencillo como un resumen de no más de media hora con las principales noticias del día. Un reciclado para internet, tan fácil de hacer y de montar y con el éxito tan garantizado que es una auténtica vergüenza que nadie se haya puesto con ello.

Pero es que mirar la lista de los principales podcasts en castellano y ponerse a llorar es todo uno. Estamos más o menos igual que hace cuatro años, cuando escuchar en el reproductor MP3 algo que no fuera música era una excentricidad. ¿Dónde están la inmensa mayoría de los programas de radio? ¿Y las conferencias? ¿Y los conciertos? ¿Por qué apenas hay contenidos decentes creados para este medio? En el Top 3 de iTunes de hoy están: un curso de inglés (claro), un podcast de Apple (escucha en tu iPod cosas sobre tu iPod), un videopodcast de YouTube (ideal siempre que no tengas nada mejor que hacer que fijar la vista en una pantalla). Y a continuación Iker Jiménez, que bien podría dedicar un programa a averiguar por qué los jefazos mediáticos le tienen tanto miedo a que la gente escoja lo que quiere escuchar y cuándo.

Todo esto venía a cuento de que el Hematocrítico me ha recomendado un podcast estupendo (pero en inglés, claro). Y a que yo solito he encontrado otro, también estupendo, en castellano (la excepción que confirma la regla, y además hecho en casa): las charlas de los museos científicos coruñeses. La de Pilar Cuartero sobre el sueño, sus transtornos y sus misterios es muy interesante y está muy bien editada… A ver si cunde el ejemplo.

Ah, por cierto, el reportaje de la BBC sobre el Barça-Madrid estuvo genial. ¿O era Madrid-Barça?