Watchmen

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Además de la más grande pieza de ficción popular nunca producida (según el coautor de Lost Damon Lindelof), Watchmen se puede leer como el perfecto story-board… de una peli de unas seis horas de duración. La cantidad de información contenida en cada viñeta, y la cantidad de conexiones y claves argumentales que uno sólo descubre en una segunda o tercera lectura, hacen pensar que en este caso el trabajo de los guionistas consiste en decidir qué cosas recortan de este universo en el que ya vienen currados hasta los más pequeños detalles.

En la página web de la película van colgando materiales un poco a cuentagotas. Ya hace semanas que el trailer está disponible; la canción que suena hacia el final es de Muse, y la verdad es que si hay un momento en tu vida en el que te apetece escuchar esa música épica y grandilocuente es mientras ves una peli como ésta (o mientras te preparas para atracar un banco).

Ya falta menos para marzo. Podríamos ir disfrazados al estreno. Me pido Rorschach porque no me atrevo a ir en pelotas y pintado de azul.

La Estadística en manga (no es broma)

La tarea de escribir un libro de matemáticas dirigido a un público amplio, interesado pero no especialista, de forma que resulte informativo, no traicione los contenidos, y evite los tópicos, es realmente complicada, mucho más (yo creo) que la de parir un artículo o una monografía avanzada. The Cartoon Guide to Statistics (Larry Gonick a los pinceles, en España La Estadística en cómic) consigue eso y mucho más: es un buen cartoon y un buen libro de estadística, las dos cosas a la vez. Para leerlo hay que invertir esfuerzo, porque no se limita a revoloteos y a generalidades sino que intenta desentrañar los conceptos fundamentales que día a día se aplican (o más bien se deberían aplicar) al hacer un estudio estadístico. Y el cómic no se queda en un envoltorio llamativo sino que se aprovechan terriblemente bien las posibilidades del medio; la parte gráfica y la científica se complementan y se enriquecen hasta un punto nunca visto, o casi nunca.

Así que cuando me he encontrado en Amazon que en breve estará disponible The Manga Guide to Statistics de Shin Takahashi, me he dicho: ¡Nada de prejuicios! A lo mejor es otra obra maestra… y qué narices, el manga da para todo tipo de perversiones ¿no?

To Hell with the Boy II

Mi admirado Kermode dice que Guillermo del Toro es el nuevo Orson Welles. Así que fui a ver Hellboy II con muchas ganas de que me gustara, y dispuesto a considerar como un engaño de mi memoria los malos recuerdos que me había dejado la primera parte.

Esto de los superhéroes es un género delicado, al menos en el cine. No sé muy bien de qué depende que el resultado de una de estas adaptaciones sea una obra maestra o una cagada, pero tengo claro que el material de partida es fundamental. Hellboy la película tiene el mismo problema que Hellboy el cómic: visualmente es muy interesante pero los guiones son patéticos y los personajes… ¿cómo decirlo? no tienen mucha vida interior. Hay películas porno en las que se ha trabajado bastante más el argumento que en Hellboy II. Y no me quejo de que el guión tenga agujeros (¿en qué peli de superhéroes no los hay?). Me refiero a que los agujeros del guión son lo único que puede llegar a entretener, una vez que uno se ha cansado del maquillaje y los efectos especiales. Qué fastidio, tener que discurrir un leve hilo argumental para encadenar los numeritos de todos esos freakies de peluquería. Está claro que Guillermo se lo pasa muy bien en el cuarto de los muñecos, pero ya se los hemos visto casi todos… Miedo me da lo que puede hacer con El Hobbit. Seguro que al pobre de Bilbo Bolsón acaban saliéndole ojos en las palmas de las manos.

Batman es millonario y se puso un traje negro para luchar contra el crimen organizado. Hellboy es un demonio rojo secuestrado por parapsicólogos nazis que se cortó los cuernos para luchar contra las amenazas paranormales. ¿A que parece que la segunda historia mola mucho más? Pues no. Ni de lejos.

Rutu Modan

Estoy leyendo la novela gráfica Exit Wounds de Rutu Modan (publicada en España por Sins Entido con el título de Metralla). Después de echarle el primer vistazo no entendía muy bien por qué está en casi todas las listas de los diez mejores cómics del 2007.

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Ese trazo uniforme, esos colores planos, esas caras no muy bien resueltas… Esa línea hiperclara me recordaba algo pero no conseguía averiguar qué. De repente me di cuenta:

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Me imagino que a la autora no le gustaría esta asociación. Pero ya me he puesto a leerlo… y me entusiasma. Es un buen regalo para alguien a quien todavía haya que convencer de que el cómic da para todo tipo de historias. Ésta se pone en marcha tras un atentado terrorista en una ciudad de Israel pero las heridas de las que habla el título son más bien de otro tipo, viejas heridas familiares, o rozaduras en la relación de los dos protagonistas, que uno ve crecer viñeta a viñeta y que parece mentira lo bien contada que está.

El mejor cómic del año

Vamos a corregir el sensacionalista titular porque yo soy un mero aficionado y no pretendo (ni me apetece) conocer el mundillo tanto como para ponerme a conceder Plumillas de Oro. Es el mejor cómic que me he encontrado en los últimos 365 días, puede que más. Y es de los años 50. Y no es un cómic sino una tira cómica. Y su autora no era dibujante de cómics sino escritora e ilustradora de libros infantiles. Para más inri, era finlandesa. Sus tiras son un prodigio en todos los sentidos. Para mí ha sido como redescubrir a Charlie Brown, o a Calvin y Hobbes. La pregunta es: ¿a qué esperan para traducir estos álbumes al castellano?