La problemática del vampiro adolescente suburbano en Suecia

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Seguro que no es una coincidencia: dos estrenos casi consecutivos de historias de amor adolescente entre un vampiro y un humano con problemas de integración escolar. Pero ésta es delicada, turbadora y transgresora; la otra era básicamente ñoña. Y es que domesticar a un vampiro no tiene perdón. La niña de Déjame entrar es un vampiro con todas las de la ley, con toda su tragedia y su fascinación a cuestas. Y la película es un milagro en el que las miradas desazonan más que las amputaciones.

El frikismo bien entendido

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Después de ver Amélie, y reconociendo que tenía sus puntos, uno se quedaba con ganas de meter a su alegre protagonista trece años en la cárcel, darle una lección y de paso hacer la secuela (nunca mejor dicho) con el mismo espíritu juguetón y las mismas idas de olla, pero en negro.  Esa gran película existe,  se llama Sympathy for Lady Vengeance y es coreana. La vi por casualidad en el cine del Fórum Metropolitano de A Coruña,  en una de esas dos benditas salas en las que no caben más de cincuenta personas, y que programan, discretamente y con un gusto exquisito, clásicos y novedades durante todo el año. (Ayer ofrecían, gratis, The Kid de Chaplin, con la banda sonora interpretada en directo. )

Este fin de semana pasé por mi videoclub favorito y alquilé Oldboy, la segunda película de la “trilogía de la venganza”  que cierra Sympathy for Lady Vengeance. Es más de lo mismo, y me he quedado con ganas de más todavía. Son películas extravagantes, excesivas, y no dejan indiferente a nadie, ni a los que se quedan fascinados ni a los que se van a la mitad, como hicieron algunos de mis compañeros espectadores del Fórum. Son todo lo contrario de esos clones hipercalculados que llenan las carteleras, y de los tostones que reciben subvenciones. Aún hay esperanza para los que vamos al cine no a evadirnos ni a que nos adoctrinen, sino a que nos sacudan durante un rato.

Watchmen

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Además de la más grande pieza de ficción popular nunca producida (según el coautor de Lost Damon Lindelof), Watchmen se puede leer como el perfecto story-board… de una peli de unas seis horas de duración. La cantidad de información contenida en cada viñeta, y la cantidad de conexiones y claves argumentales que uno sólo descubre en una segunda o tercera lectura, hacen pensar que en este caso el trabajo de los guionistas consiste en decidir qué cosas recortan de este universo en el que ya vienen currados hasta los más pequeños detalles.

En la página web de la película van colgando materiales un poco a cuentagotas. Ya hace semanas que el trailer está disponible; la canción que suena hacia el final es de Muse, y la verdad es que si hay un momento en tu vida en el que te apetece escuchar esa música épica y grandilocuente es mientras ves una peli como ésta (o mientras te preparas para atracar un banco).

Ya falta menos para marzo. Podríamos ir disfrazados al estreno. Me pido Rorschach porque no me atrevo a ir en pelotas y pintado de azul.

To Hell with the Boy II

Mi admirado Kermode dice que Guillermo del Toro es el nuevo Orson Welles. Así que fui a ver Hellboy II con muchas ganas de que me gustara, y dispuesto a considerar como un engaño de mi memoria los malos recuerdos que me había dejado la primera parte.

Esto de los superhéroes es un género delicado, al menos en el cine. No sé muy bien de qué depende que el resultado de una de estas adaptaciones sea una obra maestra o una cagada, pero tengo claro que el material de partida es fundamental. Hellboy la película tiene el mismo problema que Hellboy el cómic: visualmente es muy interesante pero los guiones son patéticos y los personajes… ¿cómo decirlo? no tienen mucha vida interior. Hay películas porno en las que se ha trabajado bastante más el argumento que en Hellboy II. Y no me quejo de que el guión tenga agujeros (¿en qué peli de superhéroes no los hay?). Me refiero a que los agujeros del guión son lo único que puede llegar a entretener, una vez que uno se ha cansado del maquillaje y los efectos especiales. Qué fastidio, tener que discurrir un leve hilo argumental para encadenar los numeritos de todos esos freakies de peluquería. Está claro que Guillermo se lo pasa muy bien en el cuarto de los muñecos, pero ya se los hemos visto casi todos… Miedo me da lo que puede hacer con El Hobbit. Seguro que al pobre de Bilbo Bolsón acaban saliéndole ojos en las palmas de las manos.

Batman es millonario y se puso un traje negro para luchar contra el crimen organizado. Hellboy es un demonio rojo secuestrado por parapsicólogos nazis que se cortó los cuernos para luchar contra las amenazas paranormales. ¿A que parece que la segunda historia mola mucho más? Pues no. Ni de lejos.

El descenso a los infiernos

Los daños del régimen de antivacaciones del que os hablaba en el post anterior sí parecen permanentes. No es sólo que no tienes tiempo para escribir: además tu vida se empobrece de tal forma que también te quedas sin temas. Llevo un mes horrible pero me voy a desquitar. La semana que viene me voy a Sicilia (es por un congreso pero he añadido al lote dos fines de semana y algún día más por ahí perdido, y la peregrinación a Corleone no me la quita nadie).

Estos días me he dedicado a ver películas de terror en mis pocos ratos libres. Es una forma de autolesionarse menos peligrosa que darse cabezazos contra la pared, que era mi primer impulso durante estos días de furia. He visto, por ejemplo, The Descent, de Neil Marshall, y he sufrido muchísimo, os la recomiendo a todos. ¿Cómo es posible que se me escapara esta joya de la claustrofobia y el mal rollo cuando se estrenó en 2005, y sin embargo me haya tragado desde entonces toda una serie de bodrios supuestamente terroríficos y remakes cutres de pelis japonesas? En fin, espero ansioso la próxima del mismo director, Doomsday, que se estrenará en julio.

Por fin sabemos cómo entender las pelis de David Lynch

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Basta reunir a cinco expertos durante un día entero. Eso sitúa su complejidad entre la del esperanto básico y la de la teoría de la relatividad. Ya nos hacemos una idea.

Por cierto que la nota de prensa de los organizadores no tiene desperdicio, sólo con ella ya tienen para trabajar toda la mañana:

“Para poder gozar da obra é preciso introducirse no complexo labirinto e observar cómo a película propón formas de circulación das imaxes, novas xeografías do urbano, novas formas de observar Hollywood como espazo do sinistro, novas temporalidades do fílmico e novos sistemas de desfiguración da orde figurativa [a cursiva é miña] que marcara os sistemas tradicionais de representación.”

¿…Ein?

Grandes relatos

Creo recordar que hace unos días fui a ver Los Falsificadores, la ganadora del Oscar a la mejor película de habla no inglesa de 2007. Voy a escribir algo antes de que se me borre definitivamente de la memoria. Trata de las consecuencias del holocausto y la segunda guerra mundial (como La vida es bella, Oscar 1998; En tierra de nadie, Oscar 2001; En un lugar de África, Oscar 2002; La vida de los otros, Oscar 2006); sus protagonistas han de enfrentarse a circunstancias vitales y políticas muy difíciles (como los de La vida es bella, Oscar 1998; Todo sobre mi madre, Oscar 1999; En tierra de nadie, Oscar 2001; Las invasiones bárbaras, Oscar 2003; Mar adentro, Oscar 2004; Tsotsi, Oscar 2005; La vida de los otros, Oscar 2006); es un alegato contra la tiranía y la intolerancia racial o ideológica (como La vida es bella, Oscar 1998; En tierra de nadie, Oscar 2001; En un lugar de África, Oscar 2002; La vida de los otros, Oscar 2006) en el que las situaciones límite conducen a reflexiones sobre el valor de la vida humana (como en Todo sobre mi madre, Oscar 1999; Las invasiones bárbaras, Oscar 2003; Mar adentro, Oscar 2004) dramática, como todas las mencionadas, cargada de mensaje, como todas las mencionadas, y bastante anodina, como la mayoría de las mencionadas (y aquí cada uno que salve a las dos o tres que prefiera).

En diez años le han dado este Oscar a una sola película con algo de acción, algo de fantasía y pocas pretensiones de ser edificante: Tigre y Dragón, Oscar 2000. (Y han dejado sin él, por ejemplo, a El laberinto del fauno, la primera de una larga lista). A los de la Academia ¿les gustan realmente más las películas de lo que se gustan a sí mismos cuando votan?