Estoy embarcado desde hace un par de años en la aventura de librarme de los documentos en papel. He descubierto que el sistema operativo de mi equipo es muchísimo mejor que yo buscando cosas. Ahora me pasa muy a menudo que el Spotlight me encuentra en dos o tres segundos ese artículo o esas notas cuya versión en papel yo localizaría (con suerte) sólo después de un buen rato abriendo y cerrando archivadores, revisando montones de papeles abandonados sobre la mesa y acumulando mucha mala uva en el proceso.
Así que el escáner del trabajo echa humo, la impresora está infrautilizada, y me dedico a teclear casi todo lo que se me pasa por la cabeza. En el proceso estoy perdiendo, supongo, eso que solemos llamar “mi letra”, la capacidad de escribir a mano de forma inteligible y personal. Y esa relación medio fetichista que yo tenía con los artículos de papelería. Y me da pena.

