Septiembre 4, 2008...1:58 pm

To Hell with the Boy II

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Mi admirado Kermode dice que Guillermo del Toro es el nuevo Orson Welles. Así que fui a ver Hellboy II con muchas ganas de que me gustara, y dispuesto a considerar como un engaño de mi memoria los malos recuerdos que me había dejado la primera parte.

Esto de los superhéroes es un género delicado, al menos en el cine. No sé muy bien de qué depende que el resultado de una de estas adaptaciones sea una obra maestra o una cagada, pero tengo claro que el material de partida es fundamental. Hellboy la película tiene el mismo problema que Hellboy el cómic: visualmente es muy interesante pero los guiones son patéticos y los personajes… ¿cómo decirlo? no tienen mucha vida interior. Hay películas porno en las que se ha trabajado bastante más el argumento que en Hellboy II. Y no me quejo de que el guión tenga agujeros (¿en qué peli de superhéroes no los hay?). Me refiero a que los agujeros del guión son lo único que puede llegar a entretener, una vez que uno se ha cansado del maquillaje y los efectos especiales. Qué fastidio, tener que discurrir un leve hilo argumental para encadenar los numeritos de todos esos freakies de peluquería. Está claro que Guillermo se lo pasa muy bien en el cuarto de los muñecos, pero ya se los hemos visto casi todos… Miedo me da lo que puede hacer con El Hobbit. Seguro que al pobre de Bilbo Bolsón acaban saliéndole ojos en las palmas de las manos.

Batman es millonario y se puso un traje negro para luchar contra el crimen organizado. Hellboy es un demonio rojo secuestrado por parapsicólogos nazis que se cortó los cuernos para luchar contra las amenazas paranormales. ¿A que parece que la segunda historia mola mucho más? Pues no. Ni de lejos.

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