Marzo 18, 2008...3:47 pm

De repente era tarde para todo

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Menuda se está armando con las six-word memoirs. Se contaba de Hemingway que en cierta ocasión le desafiaron a escribir una historia completa en seis palabras, y el resultado fue “For sale: baby shoes, never worn”. (¿A que os recuerda a “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”? Mucho más emocionante, y apenas un poco más larga). Los de la revista online Smith recuperaron esta idea, un poco por los pelos, y decidieron pedir a escritores e internautas anónimos que intentaran resumir su vida de la misma forma. La respuesta fue espectacular. De repente la gente no podía parar de producir esas frasecillas. (Si Tolstoi levantara la cabeza… Ay, son cinco palabras.) En fin, reunieron las que más les gustaron en un libro que se convirtió inmediatamente en un éxito de ventas. Pensad en ello: decenas de vidas en cada página, cada una resumida no ya en un párrafo, sino en un eslogan. La propia existencia y el éxito de este libro dice de nosotros, terrícolas occidentales del siglo XXI, mucho más que cualquier tratado antropológico. Pero es curioso cómo esta ocurrencia que le debe tanto a Internet y a la cultura de las ideas rápidas y navegables, recuerde tanto a la vieja ocurrencia de los epitafios. Claro que si se hubiera planteado así, quizás la iniciativa no habría tenido tanto éxito. Nadie querría que en su lápida se pudiera leer algo como “Found true love, married someone else”.

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